miércoles, 8 de mayo de 2013

Todos con Corea (del Norte)

Camaradas:

Debido a las continuas agresiones del infame gobierno norteamericano a nuestros camaradas de la auténtica Corea (la del Norte), ayudado por el gobierno títere de la falsa Corea (la del Sur, obviamente), el MSV, órgano auxiliar del PPT, convocó a su élite dirigente a una reunión ultrasecreta para decidir las acciones y medidas a adoptar ante la gravedad de lo que estaba acaeciendo.

Puesto que el gobierno norcoreano ya había encargado al camarada Cao de Benós el reclutamiento de una quinta columna cuya misión será, el día en que se inicien las hostilidades, la de sembrar el caos y la devastación en la retaguardia de los imperialistas agresores, el MSV se decidió por la adopción de medidas más sutiles, pero más contundentes de cara a la opinión pública.

En plena discusión acerca de cuáles deberían ser esas medidas, se escuchó una vocecita que decía: “¿Y si damos a conocer al Pueblo la verdad, reflejada en el documental que tenemos preparado sobre nuestro Gran Líder Kim Jong?” Se hizo instantáneamente el silencio. La idea era genial. Así que a su autor, el camarada Kasfelinsky, se le premió y ascendió por tan brillante idea. Acto seguido, fue castigado y degradado por pensar por sí mismo sin tener la previa autorización del Partido.

Este brillante documental, sereno, mesurado y plenamente objetivo, canto a las infinitas ansias de paz de nuestros camaradas norcoreanos, nos muestra la auténtica realidad de Corea del Norte, un paraíso socialista en donde la inmensa mayoría vive felizmente mientras que una minúscula minoría vive esclavizada por el bien de esa mayoría.

Dicha minoría la constituye la clase dirigente. Sus pesadas tareas y responsabilidades abarcan no sólo la toma de decisiones y la protección a la clase proletaria, sino también la de vivir sumida diariamente en los vicios capitalistas más denigrantes (joyas, mansiones, vehículos de alta gama, mujeres despampanantes, viandas suculentas…) con el único fin de poder conocer en profundidad al enemigo y anticiparse a sus actos de agresión contra este pacífico edén bolchevique. Como seguramente habréis deducido, esta minoría padece de un delicadísimo estado de salud. Sólo hay que contemplar sus fotografías y ver esas inmensas barrigas, símbolo de mala salud y consecuencia de los inmensos sacrificios que realizan en bien del pueblo. Con especial virulencia se ven afectados los miembros de la dinastía dirigente que, aunque siempre suplican al pueblo que elija a otros líderes más capacitados y preparados, son de tal manera queridos y solicitados por las masas que comprenden que ese es el destino inexorable que han afrontar, pero gustosos se sacrifican en pos del bien del Pueblo al que se deben.

Más afortunado es el Pueblo. El régimen les proporciona deporte, ocio, educación, sanidad, vivienda, luz y gas gratuitos. Además, el régimen les ha liberado de la esclavitud de pensar por sí mismos; grandioso avance del socialismo real de cuyas virtudes siempre estarán agradecidas las masas coreanas.

Pero los beneficios, ya inmensos, no se agotan aquí. El régimen ha perfeccionado la dieta coreana y la ha hecho nutritiva, saludable y equilibrada. No hay más que contemplar a los ciudadanos norcoreanos: todos lucen un envidiable tipo delgado y fibroso, envidia de cualquier individuo occidental. Así el pueblo norcoreano demuestra fehacientemente que el negocio de los gimnasios no es más que un instrumento de explotación capitalista que trabaja en estrecha comunión con los restaurantes de comida rápida que, lastimosamente, se han impuesto en occidente y que envenenan a las masas proletarias con sus insalubres viandas.

Las bondades de esta sociedad se extienden también al campo del transporte público. El Pueblo, agradecido, ha renunciado a los medios de locomoción motorizados para ceder sus cuotas de emisiones a la industria pesada del país.

Para finalizar, el documental exhibe los increíbles poderes que posee el Gran Líder. Su metamorfosis en superhéroe del socialismo le capacita para plantarse en yanquilandia en un abrir y cerrar de ojos y devastar el territorio enemigo, invulnerable a las armas capitalistas. Con un superhéroe así, ¿quién necesita misiles intercontinentales?

Como este documental está destinado a todos los públicos proletarios, para no herir la sensibilidad de nuestros pioneritos las escenas de violencia que protagoniza nuestro Gran Líder en plena metamorfosis, han sido sustancialmente moderadas.


Por tanto, próximamente se exhibirá en todo el territorio nacional esta obra maestra divulgativa: Kim Jong, apocalipsis rojo en Manhattan.