lunes, 16 de diciembre de 2013

Videojuegos de progreso: Grand Theft Syndicate: Sevillagrad

Camaradas:

El continuo escrache mediático-político-judicial del fascismo sobre nuestro compañero Francisco Fernández, capitoste sindical de AndalURSSía, ha hecho que éste, agotado y con serios quebrantos de salud, haya decidido renunciar a todos sus cargos y seguir trabajando por la revolución desde un humilde puesto de militante de base.

Loor y gloria a este mártir progresista, ejemplo para la juventud menchevique. De las infamias vertidas contra él, como gestor de los dineros públicos, la Historia le absolverá. Transformó el dinero público en puestos de trabajo con tanta eficacia que hasta sus naturales enemigos, los empresarios del sector hostelero y de regalos para empresa, aún lloran por tan sensible pérdida.

Y el P3, reconociendo la ejemplar trayectoria del compañero Paco (por favor, no confundir ni con el Papa ni con el dictador Franco), pone al alcance de sus militantes y simpatizantes la posibilidad de emularle a través de un emocionante videojuego: Grand Theft Syndicate: Sevillagrad.

Te meterás en la piel de un joven sevillano víctima de una rara enfermedad: una alergia total y absoluta hacia cualquier tipo de trabajo, por lo que serás marginado por la sociedad, que te considera un vago integral. Con tu contador lleno a rebosar de puntos de odio hacia la burguesía y el clero, serás admitido en un reputado sindicato menchevique. Desde este momento, tu vida tiene sentido y un objetivo a alcanzar: con fervor apostólico y deseoso de desvivirte por los más desfavorecidos, lucharás ferozmente por convertirte en el capo di tutti capi del sindicalismo menchevique andalusí.

Desde el primer momento el sindicato te encomendará una serie de misiones. El cumplimiento de las mismas mantendrá alto tu contador de puntos de odio: vigílalo constantemente, porque si alcanza un nivel críticamente bajo te aburguesarás y, automáticamente, serás expulsado del sindicato y supondrá el fin de tu prometedora carrera. En el transcurso de estas misiones, si tienes la oportunidad de quemar cualquier iglesia, convento o antro de superchería clerical impunemente, no te prives. Estas acciones te darán puntos de fama, que podrás hacer valer a la hora de los ascensos o canjearlos por copas gratis en la caseta de la Feria de Abril que monta tu sindicato.

Al principio se te encomendarán misiones sencillas: ensobrar panfletos, repartir propaganda sindical, pegar carteles, participar en pintadas y algaradas, quemar neumáticos en las carreteras, enfrentarte a la policía y formar parte de piquetes informativos, bajo la más estrecha supervisión de tus jefes inmediatos. El cumplimiento de los objetivos asignados hará que seas propuesto para tus primeros ascensos. Para acceder al siguiente nivel deberás superar los cursillos de formación que da el sindicato: guerrilla urbana, persuasión sindical y piqueterismo recreativo.

Superado el cursillo asumirás el mando de tu propio piquete y se te encomendarán misiones más difíciles y peligrosas: organizar, entrenar y adoctrinar a tu comando piquetero para luchar sin desmayo contra las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado cuando la lucha revolucionaria lo requiera, reclutar nuevos adeptos, recaudar cuotas sindicales, hacer listas negras de enemigos del progresismo y velar por la seguridad de quienes están por delante de ti en el escalafón del sindicato. Si en el transcurso de estas misiones encuentras motivos para delatar a un superior tuyo no vaciles: cuanto antes se produzcan vacantes en los cuadros de mando del sindicato antes podrás ascender y ocupar el lugar que mereces.

Tu buen hacer te traerá, como recompensa, un nuevo ascenso; esta vez a puestos de responsabilidad con acceso al dinero público. Nuevamente tendrás que superar los preceptivos cursillos de formación: negociación de EREs, contabilidad creativa, protocolo socialista, falseamiento documental, gastronomía menchevique, organización de eventos y amedrentamiento de proveedores; que te capacitarán para un correcto desempeño de tus funciones.

En este nuevo nivel deberás gestionar el dinero público conforme a los principios establecidos por la doctrina Calvo: el dinero público no es de nadie. Y deberás ser astuto y sagaz; como el dinero público no es de nadie, será para el primero que le eche mano. Aquí tendrás que anticiparte a otros compañeros tuyos ansiosos de gestionar, de manera genuinamente socialista, todo ese dinero. Así que pilla todo lo que puedas y organiza congresos, banquetes, fiestas y saraos varios, siempre con la finalidad de defender a la clase proletaria, con profusión de mariscos y vinos selectos; agasaja a tus invitados con regalos dignos de su alcurnia; mete subrepticiamente a personajes influyentes en las listas de los EREs y relaciónate estrechamente con las autoridades de la Junta de AndalURSSía para obtener subvenciones sin justificación, que para eso somos socialistas y a santo (laico) de qué tenemos que dar explicaciones.

Pero no te creas que todo es coser y cantar. Desde los primeros niveles tus enemigos harán todo lo posible porque fracases. La policía es fascista (la guardia civil no digamos) y te hostigarán, golpearán y detendrán (si pueden) cuando desarrolles tus pacíficas labores piqueteras. Muchas misiones tuyas exigirán que te infiltres en territorio enemigo: cuidado con las bandas callejeras de liberales y conservadores, que intentarán acabar contigo hablándote de derechos fundamentales, separación de poderes y otras memeces burguesas. Cuando tengas que entrar en el territorio controlado por otro sindicato asegúrate de tener los permisos correspondientes: estos compañeros son muy susceptibles y podrían tomárselo a mal, especialmente los muchachos del sindicato agrario del camarada Gordillevsky, que tienen muy malas pulgas. En los niveles intermedios, periodistas malintencionados y lenguaraces intentarán desacreditarte con todo tipo de falsedades, pervirtiendo el lenguaje y catalogando como irregularidades lo que no son nada más que inofensivas prácticas contables socialistas. Por último, en los niveles superiores, te darás cuenta de que Sevillagrad es el coto de caza de la fascista Alaya. Tendrás mucho trabajo esquivando a sus esbirros que, patrullando por toda la ciudad, intentarán empapelarte con notificaciones, citaciones, providencias, autos e imputaciones varias. Acabar en sus dominios con una imputación a cuestas supone el final de la partida, sin importar lo bien que lo hayas hecho hasta ese momento.

Finalmente, si superas todos los niveles, serás elegido por aclamación nuevo jefazo del sindicato andalusí y, si te muestras digno de ello, podrás sentarte a la izquierda del Gran Líder Candidov y, entre mariscada y mariscada, trabajar juntos por la revolución proletaria.